ENTREVISTA | María Paz Fernández Freire, gerente
¿Cuánto tiempo lleva funcionando?
Se trata de un local que abrió sus puertas en agosto de 2025. Nos presentamos como un establecimiento que encarna la esencia de la hospitalidad y de la cocina tradicional en la parroquia de Valonga, en el municipio de Pol.
Tratamos de construir nuestra reputación apoyándonos en tres pilares fundamentales: un trato cercano y humano, comida casera de calidad y un ambiente acogedor. Queremos que nuestros clientes no nos visiten únicamente para comer o beber, sino que vivan una experiencia en la que se sientan atendidos con familiaridad, confianza y calor humano.
¿Por qué apostó por este proyecto hostelero?
Apostamos por este proyecto hostelero porque el local era de propiedad familiar y, tras varios años alquilado a terceros, nos dimos cuenta de que la situación no era sostenible. Además de la dificultad para encontrar personas realmente comprometidas con la gestión del negocio, nos encontrábamos con un local que, con el paso del tiempo, iba quedando cada vez más deteriorado. Llegó un punto en el que entendimos que nadie lo iba a cuidar ni sentir como suyo del mismo modo que nosotros. Por eso decidimos dar el paso y ponernos al frente, con ilusión, implicación y el compromiso de devolverle vida al espacio y construir un proyecto en el que creemos de verdad.
Además, apostamos firmemente por el rural, que en los últimos años está quedando cada vez más abandonado, y consideramos que iniciativas como esta también son una manera de contribuir a mantenerlo vivo.
¿Cuáles son sus especialidades?
Nuestras especialidades están profundamente vinculadas a la cocina tradicional y al producto de siempre. Durante todos los fines de semana ofrecemos platos como callos, cachopín y truchas de la Ribeira de Piquín, muy apreciados tanto por la gente de la zona como por los visitantes.
Uno de nuestros signos de identidad son las tortillas, que preparamos tanto en las versiones clásicas —con y sin cebolla— como en otras variedades más especiales, entre las que destacan las de chorizo, lacón con grelos, calamares en su tinta, pulpo o bacalao.
En su temporada elaboramos también platos tradicionales como el cocido gallego, las filloas y las tripas, apostando siempre por recetas que forman parte de nuestra gastronomía y de la memoria colectiva.
Además, contamos también con platos muy demandados como la fabada asturiana y el churrasco, ampliando nuestra oferta con elaboraciones contundentes y de gran aceptación entre nuestros clientes.
¿Por qué decidió unirse a Apehl?
Nos unimos a Apehl porque creemos firmemente en la unión del sector, y más aún en el ámbito rural, que en los últimos años sufre abandono y falta de apoyo. Pensamos que pertenecer a una asociación como APEHL nos permite estar mejor informados, defendidos y acompañados, al mismo tiempo que contribuye a darle visibilidad y fuerza a la hostelería rural y a los pequeños establecimientos como el nuestro.
Además, pensamos que compartir experiencias con otros profesionales ayuda a mejorar, a crecer y a fortalecer la hostelería de nuestro entorno.